lunes, 6 de agosto de 2012
Desmontando la Venezuela de Mario Vargas Llosa
Francesca Emanuele
Además de tener a un premio Nobel
de literatura que siempre está de lado de los malos, en las últimas contiendas electorales
de nuestro hemisferio lo estamos teniendo del lado de los perdedores. Hace unas
semanas vimos cómo en México, su candidata favorita del partido del PAN,
Josefina Vázquez Mota, era vencida en las elecciones presidenciales por el
también nefasto Enrique Peña Nieto del PRI.
Esta vez el escritor Mario Vargas
Llosa se aventura a asegurar que el actual presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, perdería la próxima contienda presidencial frente a su principal
contrincante, el acaudalado Henrique Capriles. Una idea más que peregrina al
constatar que, excepto por unos pocos sondeos de dudoso rigor estadístico, Hugo
Chávez encabeza por más de 15 puntos todas las encuestas publicadas.
En un ataque de esperpéntico
desconocimiento, nuestro Nobel se atrevió a afirmar en una entrevista al diario
El Mercurio de Chile que “Si las elecciones son libres, Venezuela tiene una
oportunidad magnífica de librarse pacíficamente de un gobierno autoritario, que
ha fracasado completamente en el campo económico”.
Cómo se nota que no ha seguido
los anteriores comicios presidenciales en Venezuela desde que está Chávez en el
poder, sino sabría que todos han sido declarados libres, transparentes y
confiables por misiones de observadores internacionales de la talla de la Unión
Europea, la Organización de Estados Americanos y el Centro Carter de Estados
Unidos. El Consejo Nacional Electoral de Venezuela es reconocido mundialmente
por sus avanzadas técnicas, gracias a las que se puede afirmar que las
elecciones de este 7 de octubre serán 100% auditables y, además, que se le
podrán aplicar 17 tipos distintos de auditorías. Y si no lo cree, lo exhorto a
que vaya a Venezuela a verlo con sus propios ojos.
La otra parte de la oración, en
la que volvemos a distinguir una brújula estropeada, es cuando tilda al
gobierno venezolano de autoritario y de haber fracasado económicamente.
Encuentro que nuestro Nobel, defensor de la intangibilidad de la propiedad privada
(sin importar que un proceso justo de nacionalización beneficie a millones de
personas), puede considerar al gobierno chavista autoritario por haber decidido
recobrar la soberanía Estatal de la industria petrolera desde 2003. De hecho,
gracias a la buena gestión del gobierno, desde 2003 el ingreso per cápita de
los venezolanos ha crecido en un 39% (porcentaje ajustado a la inflación), la
pobreza se ha reducido en la mitad y la pobreza extrema en más de un 70%.
El
sueldo mínimo más alto de toda América Latina lo tiene este país, pero también
su población goza de educación y sanidad gratuitas. Desde 2010 Venezuela ha
sido declarada territorio libre de analfabetismo por la UNESCO. Es además el
quinto país del mundo con más población universitaria respecto del total.
Asimismo, el 70% de los niños entre 3 y 5 años reciben diariamente desayuno en
las escuelas. Se ha reducido la mortalidad infantil a la mitad, y gracias a que
se destina el 42,5% del presupuesto anual del Estado a inversiones de carácter
social, el dinero que reciben las arcas estatales es repartido con el fin de
aminorar las desigualdades sociales que aún persisten en el país, pero que con
los trece años de existencia (1999-2012) de la Revolución Bolivariana han ido
menguando considerablemente.
Entonces, ya no solo es que la
economía venezolana sea positiva, más aún si la comparamos con los 18 años
anteriores a Hugo Chávez (1980-1998), cuando era una de las peores economías
del hemisferio; sino que además privilegia la redistribución de la riqueza.
La mitología y rumorología que se
cierne alrededor de Venezuela es tal, que tal vez Vargas Llosa, cuando denominó
“autoritario” al gobierno venezolano, pensó en la falacia que se repite hasta
la saciedad en los medios de derecha por más de una década: Chávez controla los
medios de comunicación venezolanos. Nada más falaz. En el país sudamericano el
89% de las emisoras de radio y televisión son de titularidad privada, y los
principales diarios, El Nacional y El Universal, además de estar en manos
privadas se presentan abiertamente contra el régimen.
Por tanto, conociendo todos estos
datos no puedo dejar de quedarme con la boca abierta al leer las declaraciones
de nuestro Nobel, una persona que hace mucho que mea fuera del water y que
abraza a personajes tan impresentables como el principal opositor electoral de
Hugo Chávez, Henrique Capriles, quien sí debería recibir el título de
autoritario por haber sido uno de los artífices del golpe de Estado contra Hugo
Chávez el 11 de abril de 2002 y haber participado en el asalto a la embajada de
Cuba en Caracas el 12 de abril de ese mismo año.
Fuente:
http://diario16.pe/columnista/17/francesca-emanuele/1892/desmontando-la-venezuela-de-mario-vargas-llosa
Mercosur cambia el orden geoeconómico mundial
Alfredo Serrano Mancilla
El Telégrafo
Venezuela ya es miembro de
Mercosur, y esto supone un cambio significativo en el nuevo orden geoeconómico
mundial. Mercosur es la quinta economía del mundo en términos de PIB, detrás de
Estados Unidos, China, India y Japón, y delante de la mismísima Alemania.
Se
constituye así otro polo más en este mundo cada vez más policéntrico. Mercosur,
con la entrada de Venezuela, cuenta con todo lo necesario para consolidarse
como otra centralidad en el tablero internacional: mucho petróleo, otras
energías, alimentos, mercado interno, creciente poder adquisitivo, y un
aceptable desarrollo industrial. Además, goza de un territorio sin conflicto
bélico, con importante solidez democrática, y con reglas políticas claras. Esta
nueva reconfiguración regional tiene importantes efectos hacia dentro y hacia
fuera.
En primera lugar, hacia dentro,
los tres grandes países de Sudamérica se asocian en clave comercial generando
así una potencial dinámica de intercambio comercial, de complementariedad
productiva, de integración financiera y de flujos monetarios sin dólar. Este
Mercosur es sólo un adelanto del Mercosur que se avecina con la llegada de dos
países pequeños pero no menos importantes en términos políticos, económicos,
energéticos y geoestratégicos: Bolivia y Ecuador. Si Paraguay vuelve a la
democracia, será el siguiente. De esta manera, Sudamérica, en el marco amplio
del UNASUR, y después de la desintegración de facto de la CAN, queda partida en
dos bloques ciertamente antagónicos en cuanto a las relaciones con el exterior,
y en propuestas de patrón económico y régimen de acumulación. En un lado,
estaría Mercosur, y en el otro lado, algo más arrinconada por la pérdida de
preferencias arancelarias en el creciente comercio intra-regional, está la
alianza del pacífico (Chile, Perú, Colombia y México). Este grupo de países
prefieren seguir subordinado al Norte (sea EU o EEUU) perpetuándose en una
economía de base más estrecha y sufriendo las consecuencias del intercambio
desigual.
En segundo lugar, hacia fuera,
Mercosur avanza a toda prisa para posicionarse como gran polo económico y
político, que se reubica más soberana y estratégicamente en el mundo, que
modifica las relaciones de poder con el norte, y que teje alianzas en otras
condiciones más justas con las economías emergidas. La relación con los BRICS
es fluida, porque no sólo Brasil forma parte de esa alianza, sino que Argentina
está invitada oficialmente a la próxima reunión del 22 de Septiembre del 2012
donde se acordarán las bases de la creación del Banco de los BRICS. Esta
relación Mercosur-BRICS es fundamental por la importancia de éstos en la esfera
mundial; e l propio FMI reconoce que al concluir 2012, los BRICS aportarán el
56% del crecimiento de la economía mundial, mientras que el G7 será responsable
solamente del 9%. Mercosur además es la culminación máxima del grito de rechazo
al ALCA y a la política económica de los Estados Unidos para con el continente.
Todo no será color de rosa;
Mercosur tendrá dificultades y desafíos. Está conformado por tres gigantes y un
país pequeño, con proyectos fuertemente nacionales, y la integración supondrá
una suerte de juego-acuerdos en diferentes ámbitos que beneficien a todos sin
grandes desequilibrios. Si llegan Ecuador, Bolivia y regresa Paraguay, habrá
una gran diferencia entre los países grandes y los pequeños, y el reto es
evitar una división “a lo europeo” del trabajo donde se concentre el valor
añadido en algunas economías menoscabando al resto.
Otro desafío es construir
una integración superadora de la dimensión exclusivamente comercial, ocupándose
así de relaciones económicas con contenido social y humano, ecológico,
productivo, financiero, monetario y tributario. Las propuestas de política
económica emancipadoras de estos países se debaten en una doble dialéctica:
una, entre las urgencias coyunturales y transformaciones estructurales, y otra,
entre la justicia social y la ambiental. En el próximo Mercosur, son múltiples
y variadas las propuestas económicas de desarrollo.
Todas siguen en proceso, en
disputa, en transición. Unos abogan por un desarrollismo posneoliberal
redistributivo, otros por un neodesarrollismo distribuidor, e incluso, existen
tímidos planteamientos postdesarrollistas. El objetivo está en conciliar todos
estos proyectos nacionales-populares, por la vía de una integración justa y
enriquecedora a pesar de las diferencias, o quizás, esperemos que no, por la
imposición de un único modelo mercosuriano de desarrollo impuesto por los más
grandes y poderosos.
Doctor en Economía, Coordinador
América Latina Fundación CEPS (@alfreserramanci)
http://www.telegrafo.com.ec/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=48621&Itemid=13
Chávez: Nuestro Norte es el Sur
Lourdes Pérez Navarro
El ingreso de Venezuela como
miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), abre una nueva dimensión
geopolítica y económica en la región, extendida ahora desde La Patagonia hasta
el Caribe, y posicionada como la quinta economía mundial.
"Estamos en nuestra exacta
perspectiva histórica, nuestro Norte es el Sur, estamos donde debimos estar
siempre, donde Simón Bolívar nos dejó pendiente para estar y ser", afirmó
el presidente venezolano, Hugo Chávez, el pasado 31 de julio durante la Cumbre
extraordinaria celebrada en Brasil, donde se oficializó el ingreso de Venezuela
al Mercosur.
"Por eso hoy estamos en esa
exacta perspectiva histórica, este es nuestro mundo, nuestro lugar en la
historia, este es nuestro sitio, esta es nuestra esencia, Suramérica y, dentro
de esta gran patria, el Mercosur como un gran motor", subrayó el
mandatario.
Previo a esa "fecha
histórica", como la calificó Chávez, el Jefe de Estado exhortó a todos los
venezolanos a meditar acerca de las ventajas que tiene integrar un bloque
regional que abarca 13 millones de kilómetros cuadrados, cerca de 300 millones
de habitantes y un Producto Interno Bruto de más de tres millones de millones
de dólares al año.
Este es un bloque en crecimiento:
Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay (actualmente separado tras el golpe de
estado al presidente constitucional Fernando Lugo) y ahora Venezuela, un país
con un sistema político consolidado que impulsa la democracia, la igualdad y la
justicia social.
Para muchos analistas la
incorporación de Venezuela conduce a una mayor unión y fortaleza regional, y a
desarrollar la llamada ecuación perfecta, pues aporta al bloque valiosos
recursos naturales, entre ellos las mayores reservas mundiales de petróleo y
una de las más grandes de gas, agua dulce y biodiversidad.
Este no fue un hecho fortuito. La
intención de integrar el Mercosur como miembro pleno, fue expuesta por Chávez
desde su primer discurso tras ser elegido presidente, en el año 1998.
Desde entonces la solicitud era
vista con buenos ojos por Brasil, Argentina y Uruguay, pero postergada ante la
oposición del sector ultraderechista del Parlamento paraguayo.
CAMINO A CONVERTIR A VENEZUELA EN
POTENCIA
Las expectativas del gobierno
venezolano con este paso integracionista han sido claramente expuestas: este es
el camino para convertir al país en potencia, dentro de una región suramericana
igualmente potencia, donde la locomotora es el bloque regional.
Los resultados no serán
observados con inmediatez, sino a mediano o largo plazo.
Adherirse al Mercosur es apenas
la punta de una madeja que requerirá de mucho trabajo, eficiencia productiva y
empresarial, capaces de dotar de calidad y competitividad a las ofertas
exportables, además de la creación de una sólida infraestructura industrial y
tecnológica.
A esto se suma la necesaria
capacitación de los recursos humanos, en lo que desempeñará un papel importante
el paso de los centros académicos a estadios superiores en cuanto a calidad se
refiere.
Como una fuerza expansiva, el
Mercosur abre nuevos horizontes que permitirán incrementar la producción
nacional y convertir al país en un enlace de la región con mercados del Caribe
y Europa.
Para ello la nación suramericana
cuenta con no pocos aspectos ventajosos, entre ellos, su situación geográfica,
sus extensas líneas costeras y puertos que tocan las aguas caribeñas, y la
producción barata de energía, lo que permite el trasiego de mercancías a menor
costo y tiempo.
Según las normas del Mercosur,
los productos que se comercialicen entre sus países miembros han de contener un
alto por ciento de sus componentes producidos por ellos.
Tal exigencia incentiva a
inversionistas extranjeros a instalar industrias en estos territorios, lo cual
impulsará el desarrollo industrial y tecnológico de la región, con fuerte
impacto social, como el considerable aumento de empleos.
En lo interno, llevará a una mayor
integración entre empresas del área. De hecho, apenas unas horas después de la
entrada al Mercosur, las autoridades venezolanas ya habían recibido propuestas
de empresarios argentinos y brasileños interesados en instalar fábricas en el
país.
En ese sentido, el gobierno ha
reiterado su disposición de apoyar con préstamos y créditos a los empresarios
venezolanos que pretendan establecer empresas conjuntas con los países miembros
del bloque.
Sin embargo, algunos
representantes de la burguesía opositora no han cesado de emitir comentarios en
los que manifiestan supuestas desventajas del ingreso al bloque regional, o
esgrimen que la economía del país no está preparada para tal inclusión.
Frente a esto el presidente
Chávez ha insistido en la necesidad de informar a empresas, productores y
trabajadores para explicarles los horizontes que se abren en el mercado
interregional y más allá: hacia el Caribe e incluso a Europa.
Llama la atención -resaltó el
mandatario- que quienes se oponen a la adhesión al bloque regional son los
mismos que años atrás se afanaban por integrar el Área de Libre Comercio para
las Américas (ALCA), con sus políticas neoliberales y el empleo del dólar,
subordinados a los intereses del imperio estadounidense.
En contraposición, la opción del
Mercosur es otra: el establecimiento de cadenas productivas complementarias en
sectores como la industria, los alimentos, las tecnologías y la energía, entre
otros.
Desde el punto de vista
geopolítico, el grupo regional marca un vuelco para Venezuela. El propio Chávez
lo remarcó: "Éramos patio trasero de Estados Unidos, ahora somos cabeza
del Mercosur".
EL MERCOSUR SE FORTALECE
La incorporación de Venezuela
amplía la posición estratégica del Mercosur al extenderse desde el mar Caribe
hasta el extremo sur del continente y el grupo se reafirma también como
potencia energética global, tanto en recursos renovables como no renovables.
Datos oficiales reflejan que con
esta nueva incorporación el bloqueo económico abarca el 70 por ciento del total
de habitantes de América del Sur y el 72 por ciento de la superficie de la
región.
Además, el Producto Interno Bruto
asciende a tres billones 300 mil millones de dólares, el 83,2 por ciento del
total suramericano.
Las cifras muestran que la
creación del grupo regional permitió un crecimiento significativo del
intercambio comercial entre las naciones miembros, pues un año antes de su
surgimiento (en 1991), el flujo fue de cuatro mil 100 millones de dólares y el
año pasado totalizó 104 mil 900 millones de dólares.
A juicio de los presidentes de
Argentina, Cristina Fernández; de Brasil, Dilma Rousseff; y de Uruguay, José
Mujica, la adhesión de Venezuela al bloque fortalece a la región en su conjunto
y cierra la ecuación que suma la energía, los alimentos y minerales del
territorio venezolano a las grandes potencialidades de recursos naturales,
tecnologías, capital humano e industrialización presentes en sus países.
De esta manera -puntualizaron- el
Mercosur se erige como la quinta economía del mundo, después de Estados Unidos,
Alemania, China y Japón.
Para el politólogo argentino
Atilio Borón, la inclusión de Venezuela en el Mercosur constituye, desde el
punto de vista geopolítico, la mayor derrota diplomática estadounidense desde
el descalabro del ALCA.
De aquí en adelante -sentenció-
"será mucho más difícil y costoso orquestar un golpe de Estado contra un
Chávez protegido institucionalmente por la normativa mercosurina" y
resultará mucho más complicado para Estados Unidos tratar de apropiarse de la
riqueza hidrocarburífera venezolana.
Desde el punto de vista de la
complementación económica de sus partes, subrayó Borón, el Mercosur luce como
un espacio económico mucho más armónico y equilibrado que la Unión Europea,
cuya fragilidad energética constituye su insanable Talón de Aquiles.
* Lourdes Pérez Navarro es
corresponsal de Prensa Latina en Venezuela
WikiLeaks y los archivos de América Latina
Peter Kornbluh
The Nation
El sitio WikiLeaks publicó un
comunicado para anunciar que su fundador, Julian Assange, había contratado al
célebre magistrado internacional en derechos humanos, el juez español Baltasar
Garzón, para liderar su defensa contra la extradición a Suecia. Garzón, que
pasó más de un año, a fines de la década de 1990, intentando obtener la
extradición del general Augusto Pinochet de Inglaterra a España por delitos de
lesa humanidad, publicó un comunicado en el que calificó las acusaciones contra
Assange de supuesto abuso sexual como “arbitrarias y carentes de fundamentos”,
y declaró: “Hay una clara intencionalidad política detrás de este juicio, lo
cual explica su situación actual”. Garzón se reunió recientemente con Assange
en la Embajada de Ecuador en Londres, donde espera que el gobierno de Rafael
Correa se decida a darle asilo.
Precisamente, a fines de junio,
la cara visible de WikiLeaks ingresó en ese edificio diplomático buscando
refugio para evitar su extradición a Suecia, donde lo acusan por un supuesto abuso
sexual. Si el gobierno de Correa acepta su pedido -una cuestión que todavía no
se había decidido al cierre de esta edición-, Assange se convertirá en
residente de América Latina, donde el tesoro de cables del Departamento de
Estado estadounidense que él diseminó estratégicamente ha generado cientos de
titulares desde México hasta el Cono Sur.
El “Cablegate” -tal como fueron
denominadas las revelaciones- tuvo un grado de impacto diferente en cada nación
latinoamericana, en áreas como la política, los medios y el debate público
sobre la transparencia y la responsabilidad gubernamental. En dos países forzó
la partida del embajador estadounidense; en otro, ayudó a cambiar el curso de
una elección presidencial. En algunos países, los documentos revelaron el nivel
de la influencia norteamericana en los asuntos internos; en otros, detallaron
actividades criminales y corrupción en los países huéspedes. En muchas
naciones, los cables revelaron el desfile de la elite política, cultural y
hasta mediática que divulgó información -o chismes- a los funcionarios de la
Embajada norteamericana sin sospechar jamás que sus diálogos se volverían
titulares de los diarios.
Estados Unidos fue agasajado con
una lección de educación cívica en el arte de la delación. Y los ciudadanos
estadounidenses también observaron el abismo de nuestros lazos regionales y
bilaterales. Un año después, cuando las aguas del fenómeno WikiLeaks se han
aquietado en América Latina, parece adecuado evaluar -centrando la atención en
las experiencias de Brasil, México y Colombia- qué consecuencias dejó la mayor
filtración de documentos estadounidenses de la historia.
Efecto mariposa
Aunque al principio Assange
ofreció los cables a cuatro grandes agencias de noticias europeas, siempre
intentó distribuir los documentos más allá de los organismos de noticias del
norte. América Latina era la región perfecta para generar conmoción con los
cables. Históricamente, el “Coloso del norte” ha ejercido una imperiosa -si no
imperial-influencia económica, militar y política en su “patio trasero”. Ese
pasado intervencionista creó el deseo de obtener revelaciones sobre las
verdades ocultas de las políticas y las operaciones estadounidenses.
La década cubierta por la mayoría
de los cables, de 2000 a 2010, también abarcó grandes cambios en la región y en
la relación entre Estados Unidos y América Latina: el ascenso de Hugo Chávez en
Venezuela y el renacimiento de la izquierda populista; la llegada del Plan
Colombia; la emergencia de Brasil como potencia mundial; la disputada elección
de 2006 en México; la transferencia del poder de Fidel a Raúl Castro en Cuba; y
el golpe en Honduras, de junio de 2009. Además, un creciente número de naciones
aprobó leyes de libertad de expresión, reflejando el interés popular del acceso
a los documentos oficiales y el derecho a saber que Assange deseaba promover.
Como explicó en una entrevista con la revista Semana en Bogotá, WikiLeaks es
una “organización que se opone al abuso del secreto por parte de los
gobiernos”.
En noviembre de 2010, Assange
invitó a varios periodistas, como la brasileña Natalia Viana, para ir a Londres
y trabajar en un plan de diseminación regional. WikiLeaks seleccionó medios de
comunicación de casi todos los países latinoamericanos: La Jornada en México,
Página/12 en la Argentina, El Comercio y luego IDL-Reporteros en Perú, el
diario El Espectador y la revista Semana en Colombia, El Faro en El Salvador y
CIPER, el centro de periodismo de investigación de Internet en Chile, entre
otros.
Los periodistas de cada grupo mediático
fueron invitados a encuentros furtivos en Londres. En la sede de WikiLeaks, les
dieron un pendrive con archivos encriptados; cuando volvieron sanos y salvos a
sus países, recibieron un código para desencriptar la colección. “No lo podía
creer”, recuerda Santiago O’Donnell, editor de la sección de internacionales de
Página/12. “Eran 2.500 cables desde y para la Embajada de Estados Unidos en
Buenos Aires, todos organizados en una hoja de cálculo de Excel”.
De los 250 mil cables
diplomáticos que Bradley Manning, la fuente de WikiLeaks, descargó de la base
militar de Estados Unidos en Irak, unos 30.386 viajaron hacia o desde embajadas
y consulados en América Latina. Más de la mitad eran cables sin clasificar o de
“distribución limitada” y estaban relacionados con artículos de la prensa
local, debates públicos, el chusmerío de las funciones diplomáticas y la rutina
de los asuntos consulares. La mayoría de los cables, advierte Carlos Eduardo
Huertas, en su artículo sobre Colombia, “revelaba cómo el cuerpo diplomático
estadounidense lidiaba con las misiones oficiales”.
Pero casi 900 cables estaban
clasificados como “secretos”, y otros diez mil, como “confidenciales”. Muchos
de ellos revelaban políticas, operaciones, fuentes y evaluaciones que
encresparon, al menos temporalmente, las relaciones bilaterales de Estados
Unidos con varios países latinoamericanos.
En México, como informa Blanche
Petrich Moreno, la crítica del embajador estadounidense Carlos Pascual sobre la
falta de acción del ejército mexicano que contaba con inteligencia provista por
Estados Unidos para perseguir a los líderes del narcotráfico resultó
políticamente embarazosa para el presidente Felipe Calderón. Los artículos de
La Jornada sobre la crítica sin reservas del embajador generaron una ruptura de
las relaciones entre México y Estados Unidos. En marzo de 2011, Pascual se vio
forzado a renunciar.
En Ecuador, el presidente Correa
expulsó a la embajadora Heather Hodges luego de que la prensa informara sobre
un cable secreto que revocaba la visa estadounidense del ex jefe de la Policía
Nacional Aquilino Hurtado, quien “había usado su cargo… para extorsionar y
acumular dinero y propiedades, malversar fondos públicos, facilitar el tráfico
de personas y obstruir la investigación y el juicio de colegas corruptos”.
Algunos funcionarios de la embajada, según el cable, “creen que Correa era
consciente” de la corrupción de Hurtado, pero igualmente lo designó porque
quería un jefe de la Policía Nacional “a quien pudiera manipular fácilmente”.
A pesar del escándalo, cuando los
periodistas latinoamericanos examinaron los cables, descubrieron un cuadro más
matizado que el que esperaban sobre el papel de Estados Unidos en la región.
Por definición burocrática, los archivos del Departamento de Estado son los
documentos menos escandalosos de la política exterior estadounidense. El lado
oscuro de la política norteamericana se encuentra en otros sitios, como en los
archivos secretos de la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA, según sus
siglas en inglés), el Departamento de Defensa y la CIA.
Los documentos de la diplomacia
estadounidense revelaron que los funcionarios tenían instrucciones de asistir a
los “analistas de Washington” -aparentemente un eufemismo de la CIA- reuniendo
inteligencia sobre la Presidenta de la Argentina, Cristina Kirchner, incluyendo
su “estado mental” y los tipos de medicación que tomaba para manejar “sus
nervios y su ansiedad”. Y había otras revelaciones insidiosas relacionadas con
el espionaje. En Bolivia, el gobierno de Evo Morales expulsó a treinta
funcionarios de la DEA acusados de espionaje y luego la Embajada norteamericana
en Brasilia, informa Viana, presionó al ministro de Exterior brasileño para
transferirlos al país. En Venezuela, según Huertas, los funcionarios consulares
estadounidenses contrataron a una fuente clave para obtener inteligencia
económica sobre los programas de Chávez.
Pero los cables también ofrecían
información menos siniestra, y también menos útil. En Honduras, los envíos
secretos tras el golpe de Estado dejaron claro que Washington no fomentó el
derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, aunque luego los funcionarios
estadounidenses lo consintieron. “Las acciones tomadas para desplazar al
mandatario fueron claramente ilegales”, informó el embajador norteamericano
Hugo Llorens en un cable titulado “Cronología del golpe de Estado en Honduras”.
Desde La Habana, donde las
relaciones de Estados Unidos con el gobierno de Raúl Castro siguen siendo
hostiles, la Sección de Intereses norteamericanos envió frecuentemente cables
sobre el deseo de Cuba de expandir las áreas de diálogo y acercamiento. Un
cable de marzo de 2009 titulado “Mantén a tus amigos cerca, pero a Cuba aún
más” cita a un funcionario cubano que le dice a un par estadounidense que las
negociaciones “tenían que comenzar en algún lugar”. Luego le señalaron al
funcionario norteamericano que “el presidente cubano se ofreció a hablar con
Barack Obama en un lugar neutral”. La Bahía de Guantánamo, sugirió la parte
cubana, “es un buen sitio” para reunirse.
América Latina develada
De los cables de Cuba, se puede
determinar tanto el pensamiento del gobierno de Raúl Castro como, en igual
medida, la política estadounidense al respecto. Y eso puede aplicarse en
general a toda la región. En América Latina, donde la desclasificación de las
deliberaciones internas gubernamentales está severamente limitada, los cables
de WikiLeaks ofrecen información detallada sobre conversaciones oficiales,
reuniones, planes de seguridad nacional, políticas sociales, exteriores,
económicas y más.
Los lectores en la Argentina, por
ejemplo, pueden seguir el debate dentro de la administración de Cristina sobre
la despenalización del consumo de marihuana. Los hondureños pueden escuchar
cómo se complotaron los generales y políticos que derrocaron a Zelaya para
consolidar sus poderes tras el golpe. Los chilenos pueden entender mejor por
qué su gobierno altera los códigos de la construcción de plantas termonucleares
a instancias de las corporaciones extranjeras.
La habilidad de la Embajada
estadounidense para enviar extensos informes sobre el funcionamiento interno de
esos gobiernos está vinculada estrechamente con la calidad y las conexiones de
sus fuentes locales. En la región, los embajadores crearon un auténtico quién
es quién en la sociedad latinoamericana. Ministros, senadores, diputados,
curas, empresarios, jueces y hasta algunos periodistas compartieron información
sobre cuestiones de Estado en diálogos sin reservas con los embajadores
norteamericanos dentro de los seguros confines de los cuerpos diplomáticos.
Pero WikiLeaks expuso sus identidades y sus palabras.
En Brasil, los cables informaron
que el ministro de Defensa menospreciaba incansablemente al canciller como
antiestadounidense. En la Argentina, los cables revelaron que el ex jefe de
Gabinete Sergio Massa calificó al ex presidente Kirchner como “perverso”,
“cobarde” y “psicópata”. En Perú, los fujimoristas -aduladores políticos del
depuesto presidente Alberto Fujimori, incluyendo a su hija Keiko, quien estuvo
cerca de ganar la presidencia el año pasado- acudieron a la embajada para
compartir sus estrategias para hacerlo retornar al poder. Sus reveladoras
conversaciones, publicadas por el grupo de investigación peruano IDL-Reporteros
durante la campaña electoral de 2011, resquebrajaron las afirmaciones de independencia
con las que Keiko se diferenciaba de su padre caído en desgracia y ayudaron a
volcar la balanza a favor del candidato populista, el actual presidente Ollanta
Humala.
Pero esa noticia tal vez nunca
haya llegado al público peruano porque, inicialmente, WikiLeaks ofreció los
cables peruanos solamente al periódico El Comercio, de fuerte filiación con
Fujimori y cuyos editores se resistieron a publicar artículos que dañaran la
imagen de Keiko. La autocensura política se expandió por toda la región. El impacto
a largo plazo del “Cablegate” en América Latina, como señala el experimentado
periodista O’Donnell a The Nation, “es una pérdida de credibilidad para los
medios de noticias tradicionales y una creciente importancia de los medios
sociales, alternativos y ciudadanos, como lo refleja dramáticamente el fenómeno
WikiLeaks”.
Aun así, la información es poder.
Tal como reflejan los hechos del fenómeno WikiLeaks en Brasil, México y
Colombia, la publicación del intercambio de cables ha generado escándalos, estimulado
debates y expuesto la conducta (y a veces la mala conducta), las políticas y
las estructuras de poder de los gobiernos en toda América. Desde Estados Unidos
hasta la Argentina, las comunidades han logrado una mejor comprensión de las
acciones que toman nuestros gobiernos en nuestra representación, pero también
muy frecuentemente sin que lo sepamos. Lo que hagamos los ciudadanos del
hemisferio occidental con ese poder será el legado final de la experiencia de
WikiLeaks.
Traducción: Ignacio Mackinze
Tomado de:
http://www.revistadebate.com.ar//2012/08/03/5723.php
Fuente original: The Nation
Venezuela y Cuba, ejemplo de solidaridad en el mundo
Al hablar de los vínculos de solidaridad que unen a Cuba y a Venezuela en el presente siglo estamos obligados a hablar también de aquellos vínculos que hermanan a cubanos y venezolanos desde el momento de nuestra independencia cuando el abogado Francisco Javier Yánez, nacido en Camagüey, firma como diputado de la provincia de Araure el Acta mediante el cual Venezuela proclamó al mundo su voluntad irrevocable de ser libre. Desde aquel entonces han sido múltiples los lazos existentes entre Cuba y Venezuela. Acá tuvo un refugio José Martí cuando su empeño por ver independizada su Cuba natal se le hizo un peregrinaje y un objetivo fundamental en su vida, siguiendo la senda del Libertador Simón Bolívar, el cual -en su momento- también ideó enviar a la isla antillana (lo mismo que a Puerto Rico) una flota que comandaría el General en Jefe José Antonio Páez con el objetivo revolucionario de luchar por la libertad del pueblo cubano.
Estos antecedentes debemos tenerlos siempre presentes porque ellos nos señalan que no existen nacionalidades que dividan a los revolucionarios cuando los ideales por un mundo mejor son comunes y guían nuestros pasos, especialmente cuando los mismos se basan en el socialismo, siendo el internacionalismo y la solidaridad dos de sus elementos primordiales. Por ello, al ser Cuba un bastión de la construcción del socialismo revolucionario en nuestro América ha hecho gala de estos dos elementos en cualquier parte del mundo donde se necesite esa ayuda que no está apuntalada por el afán de ganancias económicas, como sucede en la sociedad capitalista, sino que está guiada por grandes sentimientos de amor a la humanidad, evocando lo dicho por el Che en algún instante de su vida.
Es así que hoy en Venezuela, bajo la iniciativa conjunta de Fidel Castro y Hugo Chávez, se han visto en marcha diversidad de misiones de contenido social que buscan promover una emancipación integral de la población, sobre todo de aquella que por muchísimas décadas fue marginada social y económicamente, a pesar de hablarse de igualdad, libertad y democracia durante los gobiernos del pasado. Esto ha sido un modo de saldar la deuda social acumulada por más de medio siglo y cuenta con la participación de cubanas y cubanos que vinieron a suelo venezolano con ese compromiso internacionalista que siempre ha caracterizado a Cuba. Esto causó, indudablemente, un gran impacto en las comunidades de Venezuela, dándosele una acogida entusiasta, al mismo tiempo que los grupos opuestos a la política socialista del Presidente Chávez comenzaron a satanizar la presencia de nuestros hermanos cubanos a través de todos los medios de información, echando mano a los argumentos trasnochados de quienes siempre adversaron la revolución cubana, hasta el punto de intentar saquear y destruir la embajada cubana durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.
De ahí que nos quepa decir igualmente que cuando defendemos a Cuba, defendemos las Misiones sociales y al proceso de cambios en Venezuela, puesto que ambas naciones enfrentan a un enemigo común y peligroso, capaz de cometer cualquier tipo de atropello y de violaciones con tal de imponer su dominio a todo el planeta: el imperialismo yanqui. El mismo que hoy, violentando toda normativa legal y sin evidencias contundentes, ha condenado injustamente a prisión a cinco ciudadanos cubanos, simplemente por prevenir atentados que iban a cometerse contra su pueblo y su gobierno.
Esta situación común de confrontación con el principal enemigo de la libertad de nuestros pueblos nos obliga a compartir espacios y a asumir el compromiso de extenderlos a otras naciones de nuestro continente, con la misma visión estratégica de la integración promovida hace ya doscientos años por Bolívar y secundada luego por José Martí, teniendo ella una mayor vigencia que antes.
Este ejemplo de solidaridad, por supuesto, incomoda grandemente a las cúpulas de poder mundial, fundamentalmente de Estados Unidos, dado que el mismo se propicia bajo una concepción integracionista y sin los compromisos abusivos de los tratados comerciales habituales. Con ello estamos definiendo nuestras potencialidades, actuando colectivamente como pueblo en la defensa permanente de nuestra independencia, compensando, además, la grandeza, el esfuerzo y el sacrificio de nuestros antepasados por hacerla posible.-
Maestro ambulante
mandingacaribe@yahoo.es
Estos antecedentes debemos tenerlos siempre presentes porque ellos nos señalan que no existen nacionalidades que dividan a los revolucionarios cuando los ideales por un mundo mejor son comunes y guían nuestros pasos, especialmente cuando los mismos se basan en el socialismo, siendo el internacionalismo y la solidaridad dos de sus elementos primordiales. Por ello, al ser Cuba un bastión de la construcción del socialismo revolucionario en nuestro América ha hecho gala de estos dos elementos en cualquier parte del mundo donde se necesite esa ayuda que no está apuntalada por el afán de ganancias económicas, como sucede en la sociedad capitalista, sino que está guiada por grandes sentimientos de amor a la humanidad, evocando lo dicho por el Che en algún instante de su vida.
Es así que hoy en Venezuela, bajo la iniciativa conjunta de Fidel Castro y Hugo Chávez, se han visto en marcha diversidad de misiones de contenido social que buscan promover una emancipación integral de la población, sobre todo de aquella que por muchísimas décadas fue marginada social y económicamente, a pesar de hablarse de igualdad, libertad y democracia durante los gobiernos del pasado. Esto ha sido un modo de saldar la deuda social acumulada por más de medio siglo y cuenta con la participación de cubanas y cubanos que vinieron a suelo venezolano con ese compromiso internacionalista que siempre ha caracterizado a Cuba. Esto causó, indudablemente, un gran impacto en las comunidades de Venezuela, dándosele una acogida entusiasta, al mismo tiempo que los grupos opuestos a la política socialista del Presidente Chávez comenzaron a satanizar la presencia de nuestros hermanos cubanos a través de todos los medios de información, echando mano a los argumentos trasnochados de quienes siempre adversaron la revolución cubana, hasta el punto de intentar saquear y destruir la embajada cubana durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.
De ahí que nos quepa decir igualmente que cuando defendemos a Cuba, defendemos las Misiones sociales y al proceso de cambios en Venezuela, puesto que ambas naciones enfrentan a un enemigo común y peligroso, capaz de cometer cualquier tipo de atropello y de violaciones con tal de imponer su dominio a todo el planeta: el imperialismo yanqui. El mismo que hoy, violentando toda normativa legal y sin evidencias contundentes, ha condenado injustamente a prisión a cinco ciudadanos cubanos, simplemente por prevenir atentados que iban a cometerse contra su pueblo y su gobierno.
Esta situación común de confrontación con el principal enemigo de la libertad de nuestros pueblos nos obliga a compartir espacios y a asumir el compromiso de extenderlos a otras naciones de nuestro continente, con la misma visión estratégica de la integración promovida hace ya doscientos años por Bolívar y secundada luego por José Martí, teniendo ella una mayor vigencia que antes.
Este ejemplo de solidaridad, por supuesto, incomoda grandemente a las cúpulas de poder mundial, fundamentalmente de Estados Unidos, dado que el mismo se propicia bajo una concepción integracionista y sin los compromisos abusivos de los tratados comerciales habituales. Con ello estamos definiendo nuestras potencialidades, actuando colectivamente como pueblo en la defensa permanente de nuestra independencia, compensando, además, la grandeza, el esfuerzo y el sacrificio de nuestros antepasados por hacerla posible.-
Maestro ambulante
mandingacaribe@yahoo.es
Chávez en campaña
Le Monde Diplomatique
Es la decimocuarta. Desde que ganó sus primeras elecciones presidenciales en diciembre de 1998, Hugo Chávez se ha sometido ya –directa o indirectamente– trece veces al sufragio de los electores de Venezuela. Casi siempre ha ganado (1), en condiciones de reconocida legalidad democrática, avalada por las misiones de observadores enviadas por las instituciones internacionales más exigentes (ONU, Unión Europea, Centro Carter, etc.).
El sufragio del próximo 7 de octubre constituirá pues la decimocuarta cita del mandatario con los ciudadanos venezolanos (2). Esta vez, lo que se juega es su reelección a la presidencia. La campaña electoral oficial arrancó el pasado 1 de julio con dos singularidades notables con respecto a precedentes votaciones. Primero, Hugo Chávez está saliendo de trece meses de tratamiento contra el cáncer detectado en junio de 2011. Segundo, la principal oposición conservadora apuesta esta vez por la unidad. Se ha reagrupado en el seno de una Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que, después de unas primarias, eligió como candidato, el pasado 12 de febrero, a Henrique Capriles Radonski, un abogado de 40 años, gobernador del Estado Miranda.
Hijo de una de las familias más ricas de Venezuela, Henrique Capriles fue uno de los artífices del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y participó, junto con un grupo de putschistas, en el asalto a la embajada de Cuba en Caracas (3). Aunque procede de la organización ultraconservadora Tradición, Familia y Propiedad (4) y es apoyado por los sectores más derechistas (entre ellos los medios masivos de comunicación privados que siguen dominando ampliamente la información), Capriles hace hábilmente campaña reivindicando todos los logros sociales del gobierno bolivariano. Y hasta jura que su modelo político es el izquierdista del ex Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (5)... Pero, sobre todo, apuesta por el debilitamiento físico del Presidente Chávez (6).
En esto se equivoca. El autor de estas líneas, presente el pasado mes de julio en Venezuela, siguió las dos primeras semanas de campaña del Presidente, conversó varias veces con él, asistió a algunos de sus extenuantes mítines multitudinarios. Y puede testimoniar de su buena salud y de su excepcional forma física e intelectual.
Desmintiendo las falsas noticias que han circulado en algunos medios de comunicación (The Wall Street Journal, El País) según los cuales, a causa de supuestas “metástasis en los huesos y en la espina dorsal”, le quedarían apenas “seis o siete meses de vida”, Chávez –que cumplió 58 años el 28 de julio– reveló para consternación de sus adversarios: “Estoy totalmente libre de enfermedad; cada día me siento en mejores condiciones”.
Y, a los que apostaban por una presencia virtual del líder venezolano en la campaña, les volvió a sorprender anunciando su decisión de “retomar las calles” y empezar a recorrer los rincones de Venezuela para alcanzar su tercer mandato: “Dijeron de mí: ‘Ese va a estar encerrado en Miraflores (el palacio presidencial) en una campaña virtual, por Twitter y vídeo’; se burlaron de mí como les dio la gana, pues aquí estoy de nuevo, retornando, con la fuerza indómita del huracán bolivariano. Ya extrañaba yo el olor de las multitudes y el rugir del pueblo en las calles”.
Este rugir, pocas veces lo he oído tan poderoso y tan fervoroso como en las avenidas de Barcelona (Estado Anzoátegui) y de Barquisimeto (Estado Lara) que acogieron a Chávez los pasados días 12 y 14 de julio respectivamente. Un océano de pueblo. Una torrentera escarlata de banderas, de símbolos y de camisas rojas. Un maremoto de gritos, de cantos, de pasiones, de arrebatos.
A lo largo de kilómetros y kilómetros, en lo alto de un camión colorado que avanzaba hendiendo la multitud, Chávez saludó sin descanso a los centenares de miles de simpatizantes que acudieron a verle en persona por vez primera desde su enfermedad. Con lágrimas de emoción y besos de agradecimiento hacia un hombre y un gobierno que, respetando las libertades y la democracia, han cumplido con los humildes, pagado la deuda social y dado a todos, por fin, educación gratuita, empleo, seguridad social y vivienda.
Para despojar a la oposición de la mínima esperanza, Chávez, en los largos discursos electorales que pronunció sin dar muestras de fatiga, empezó diciendo: “Soy como el eterno retorno de Nietzsche, porque en realidad yo vengo de varias muertes... Que nadie se haga ilusiones, mientras Dios me dé vida estaré luchando por la justicia de los pobres, pero cuando yo me vaya físicamente me quedaré con ustedes por estas calles y bajo este cielo. Porque yo ya no soy yo, me siento encarnado en el pueblo. Ya Chávez se hizo pueblo y ahora somos millones. Chávez eres tú, mujer. Chávez eres tú, joven, Chávez eres tú, niño; eres tú, soldado; son ustedes, pescadores, agricultores, campesinos y comerciantes. Pase lo que me pase a mí, no podrán con Chávez, porque Chávez es ahora todo un pueblo invencible”.
En sus intervenciones, no dudó incluso en criticar duramente a algunos gobernadores y alcaldes de su propio partido que han fallado en sus compromisos con los electores: “Me he convertido en el primer opositor”, declaró. Aunque también advirtió: “Uno puede criticar a la revolución, pero no puede votar a la burguesía; eso sería traición. A veces podemos fallar, pero tenemos en el corazón amor de verdad por el pueblo”.
Orador fuera de serie, sus discursos son amenos y coloquiales, ilustrados de anécdotas, de rasgos de humor y hasta de canciones. Pero son también, aunque no lo parezcan, verdaderas composiciones didácticas muy elaboradas, muy estructuradas, preparadas de manera muy seria y profesional, con objetivos concretos. Se trata, en general, de transmitir una idea central que constituye la avenida principal de su recorrido discursivo. En esta campaña va exponiendo y explicando metódicamente su programa (7).
Pero, para no aburrir, ni ser pesado, Chávez se aparta a menudo de esa avenida principal y realiza lo que podríamos llamar excursiones en campos anexos (anécdotas, recuerdos, chistes, poemas, coplas) que no parecen tener nexo con su propósito central. Sin embargo, siempre lo tienen. Y eso le permite al orador, después de haber aparentemente abandonado por bastante tiempo su curso central, regresar a él y retomarlo en el punto exacto donde lo dejó. Lo cual, de modo subliminal, produce un prodigioso efecto de admiración en el auditorio. Esa técnica retórica le permite declamar discursos de muy larga duración.
En sus recientes discursos electorales, Chávez compara las políticas de demolición del Estado de bienestar (cita, en particular, los brutales recortes realizados por Mariano Rajoy en España) que se están llevando a cabo en varios países de la Unión Europea y los importantes logros sociales de su gobierno empeñado en seguir “construyendo el socialismo venezolano”.
En sus catorce años de existencia (1999-2012), la Revolución Bolivariana ha conseguido, en el ámbito regional, considerables avances: creación de Petrocaribe, de Petrosur, del Banco del Sur, del ALBA, del Sucre (sistema único de compensación regional), de la Unasur, de la Celac, el ingreso de Caracas en el Mercosur... Y tantas otras políticas que han hecho de la Venezuela de Hugo Chávez un manantial de innovaciones para avanzar hacia la definitiva independencia de América Latina.
Aunque agresivas campañas de propaganda pretenden que, en la Venezuela bolivariana, los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad –verificable por cualquier testigo de buena fe– es que apenas un 10% de las emisoras de radio son públicas, el resto, o sea el 90%, son privadas. Y únicamente el 12% de los canales de televisión son públicos, el resto, o sea un 88%, son privados o comunitarios. En cuanto a la prensa escrita, los principales diarios El Universal y El Nacional, son privados y sistemáticamente hostiles al Gobierno.
La gran fuerza del Presidente Chávez es que su acción concierne ante todo a lo social (salud, alimentación, educación, vivienda), lo que más interesa a los venezolanos humildes (75% de la población). Consagra el 42,5% del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Ha dividido por la mitad la tasa de mortalidad infantil. Erradicado el analfabetismo. Ha multiplicado por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65.000 a 350.000). Venezuela es hoy el segundo país de la región con mayor número de estudiantes matrículados en educación superior (83%), detrás de Cuba pero delante de Argentina, Uruguay y Chile; y es el quinto a escala mundial superando a Estados Unidos, Japón, China, Reino Unido, Francia y España.
El gobierno bolivariano ha generalizado la sanidad y la educación gratuitas; ha multiplicado la construcción de viviendas; ha elevado el salario mínimo (el más alto de América Latina); ha concedido pensiones de jubilación a todos los trabajadores (incluso a los informales y a las amas de casa) y a todos los ancianos pobres aunque nunca hayan cotizado; ha mejorado las infraestructuras de los hospitales; ofrece a las familias modestas alimentos, mediante el sistema Mercal, un 60% más baratos que en los supermercados privados; ha limitado el latifundio a la vez que favorece la producción del doble de toneladas de alimentos; ha formado técnicamente a millones de trabajadores; ha reducido las desigualdades; ha rebajado en más del triple la pobreza; ha disminuido la deuda externa; ha acabado con la antiecológica pesca de arrastre; ha impulsado el ecosocialismo...
Todas estas acciones, llevadas a cabo desde hace casi 14 años de manera ininterrumpida, explican el apoyo popular a Chávez, el cual promete en su campaña: “Todo lo que hemos hecho es pequeño con respecto a lo que vamos a hacer”.
He sido testigo de que millones de personas humildes lo veneran como a un santo. Él –que fue un niño muy pobre, vendedor ambulante de dulces por las calles de su pueblo–, repite con calma: “Soy el candidato de los humildes, y me consumiré al servicio de los pobres”. Seguramente lo hará. Una vez, la escritora Alba de Céspedes le preguntó a Fidel Castro cómo podía haber hecho tanto por su pueblo: educación, salud, reforma agraria, etc. Y Fidel simplemente le dijo: “Con gran amor”. A propósito de Venezuela, Chávez podría responder lo mismo. ¿Y qué contestarán los electores venezolanos? Respuesta el 7 de octubre.
Notas:
(1) Sólo perdió, por ínfimo márgen, el referéndum del 2 de diciembre de 2007 sobre un “proyecto de reforma constitucional”.
(2) Además de Hugo Chávez, otros seis candidatos se presentan a las eleciones del 7 de octubre: Henrique Capriles Radonski, por Mesa de la Unidad (MUD), Orlando Chirinos, por el Partido Socialismo y Libertad (PSL), Yoel Acosta Chirinos por el partido Vanguardia Bicentenaria Republicana (VBR), Luis Reyes Castillo por la “Organización Renovadora Auténtica” (ORA), María Bolívar por el Partido Democrático Unidos por la Paz y la Libertad (Pdupl) y Reina Sequera por el partido Poder Popular (PP).
(3) Léase Gilberto Maringoni, “En Venezuela, Chávez sigue favorito”, Le Monde diplomatique en español, mayo de 2012. Léase también: Romain Mingus, “Henrique Capriles, candidat de la droite décomplexée du Venezuela”, Mémoire des luttes, 28 de febrero de 2012. http://www.medelu.org/Henrique-Capriles-candidat-de-la
(4) Fue cofundador de su rama venezolana.
(5) Lula le envió, el pasado 6 de julio, a Chávez, un mensaje público en el que le aportó pleno apoyo en su campaña electoral, afirmando: “Tu victoria será nuestra victoria”.
(6) A mediados de julio pasado, las principales encuestas de opinión daban un ventaja a Chávez de entre 15 a 20 puntos sobre el candidato de la derecha Henrique Capriles.
(7) Propuesta del candidato de la patria Comandante Hugo Chávez para la gestión bolivariana socialista 2013-2019, Comando Campaña Carabobo, Caracas, junio de 2012.
El sufragio del próximo 7 de octubre constituirá pues la decimocuarta cita del mandatario con los ciudadanos venezolanos (2). Esta vez, lo que se juega es su reelección a la presidencia. La campaña electoral oficial arrancó el pasado 1 de julio con dos singularidades notables con respecto a precedentes votaciones. Primero, Hugo Chávez está saliendo de trece meses de tratamiento contra el cáncer detectado en junio de 2011. Segundo, la principal oposición conservadora apuesta esta vez por la unidad. Se ha reagrupado en el seno de una Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que, después de unas primarias, eligió como candidato, el pasado 12 de febrero, a Henrique Capriles Radonski, un abogado de 40 años, gobernador del Estado Miranda.
Hijo de una de las familias más ricas de Venezuela, Henrique Capriles fue uno de los artífices del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y participó, junto con un grupo de putschistas, en el asalto a la embajada de Cuba en Caracas (3). Aunque procede de la organización ultraconservadora Tradición, Familia y Propiedad (4) y es apoyado por los sectores más derechistas (entre ellos los medios masivos de comunicación privados que siguen dominando ampliamente la información), Capriles hace hábilmente campaña reivindicando todos los logros sociales del gobierno bolivariano. Y hasta jura que su modelo político es el izquierdista del ex Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (5)... Pero, sobre todo, apuesta por el debilitamiento físico del Presidente Chávez (6).
En esto se equivoca. El autor de estas líneas, presente el pasado mes de julio en Venezuela, siguió las dos primeras semanas de campaña del Presidente, conversó varias veces con él, asistió a algunos de sus extenuantes mítines multitudinarios. Y puede testimoniar de su buena salud y de su excepcional forma física e intelectual.
Desmintiendo las falsas noticias que han circulado en algunos medios de comunicación (The Wall Street Journal, El País) según los cuales, a causa de supuestas “metástasis en los huesos y en la espina dorsal”, le quedarían apenas “seis o siete meses de vida”, Chávez –que cumplió 58 años el 28 de julio– reveló para consternación de sus adversarios: “Estoy totalmente libre de enfermedad; cada día me siento en mejores condiciones”.
Y, a los que apostaban por una presencia virtual del líder venezolano en la campaña, les volvió a sorprender anunciando su decisión de “retomar las calles” y empezar a recorrer los rincones de Venezuela para alcanzar su tercer mandato: “Dijeron de mí: ‘Ese va a estar encerrado en Miraflores (el palacio presidencial) en una campaña virtual, por Twitter y vídeo’; se burlaron de mí como les dio la gana, pues aquí estoy de nuevo, retornando, con la fuerza indómita del huracán bolivariano. Ya extrañaba yo el olor de las multitudes y el rugir del pueblo en las calles”.
Este rugir, pocas veces lo he oído tan poderoso y tan fervoroso como en las avenidas de Barcelona (Estado Anzoátegui) y de Barquisimeto (Estado Lara) que acogieron a Chávez los pasados días 12 y 14 de julio respectivamente. Un océano de pueblo. Una torrentera escarlata de banderas, de símbolos y de camisas rojas. Un maremoto de gritos, de cantos, de pasiones, de arrebatos.
A lo largo de kilómetros y kilómetros, en lo alto de un camión colorado que avanzaba hendiendo la multitud, Chávez saludó sin descanso a los centenares de miles de simpatizantes que acudieron a verle en persona por vez primera desde su enfermedad. Con lágrimas de emoción y besos de agradecimiento hacia un hombre y un gobierno que, respetando las libertades y la democracia, han cumplido con los humildes, pagado la deuda social y dado a todos, por fin, educación gratuita, empleo, seguridad social y vivienda.
Para despojar a la oposición de la mínima esperanza, Chávez, en los largos discursos electorales que pronunció sin dar muestras de fatiga, empezó diciendo: “Soy como el eterno retorno de Nietzsche, porque en realidad yo vengo de varias muertes... Que nadie se haga ilusiones, mientras Dios me dé vida estaré luchando por la justicia de los pobres, pero cuando yo me vaya físicamente me quedaré con ustedes por estas calles y bajo este cielo. Porque yo ya no soy yo, me siento encarnado en el pueblo. Ya Chávez se hizo pueblo y ahora somos millones. Chávez eres tú, mujer. Chávez eres tú, joven, Chávez eres tú, niño; eres tú, soldado; son ustedes, pescadores, agricultores, campesinos y comerciantes. Pase lo que me pase a mí, no podrán con Chávez, porque Chávez es ahora todo un pueblo invencible”.
En sus intervenciones, no dudó incluso en criticar duramente a algunos gobernadores y alcaldes de su propio partido que han fallado en sus compromisos con los electores: “Me he convertido en el primer opositor”, declaró. Aunque también advirtió: “Uno puede criticar a la revolución, pero no puede votar a la burguesía; eso sería traición. A veces podemos fallar, pero tenemos en el corazón amor de verdad por el pueblo”.
Orador fuera de serie, sus discursos son amenos y coloquiales, ilustrados de anécdotas, de rasgos de humor y hasta de canciones. Pero son también, aunque no lo parezcan, verdaderas composiciones didácticas muy elaboradas, muy estructuradas, preparadas de manera muy seria y profesional, con objetivos concretos. Se trata, en general, de transmitir una idea central que constituye la avenida principal de su recorrido discursivo. En esta campaña va exponiendo y explicando metódicamente su programa (7).
Pero, para no aburrir, ni ser pesado, Chávez se aparta a menudo de esa avenida principal y realiza lo que podríamos llamar excursiones en campos anexos (anécdotas, recuerdos, chistes, poemas, coplas) que no parecen tener nexo con su propósito central. Sin embargo, siempre lo tienen. Y eso le permite al orador, después de haber aparentemente abandonado por bastante tiempo su curso central, regresar a él y retomarlo en el punto exacto donde lo dejó. Lo cual, de modo subliminal, produce un prodigioso efecto de admiración en el auditorio. Esa técnica retórica le permite declamar discursos de muy larga duración.
En sus recientes discursos electorales, Chávez compara las políticas de demolición del Estado de bienestar (cita, en particular, los brutales recortes realizados por Mariano Rajoy en España) que se están llevando a cabo en varios países de la Unión Europea y los importantes logros sociales de su gobierno empeñado en seguir “construyendo el socialismo venezolano”.
En sus catorce años de existencia (1999-2012), la Revolución Bolivariana ha conseguido, en el ámbito regional, considerables avances: creación de Petrocaribe, de Petrosur, del Banco del Sur, del ALBA, del Sucre (sistema único de compensación regional), de la Unasur, de la Celac, el ingreso de Caracas en el Mercosur... Y tantas otras políticas que han hecho de la Venezuela de Hugo Chávez un manantial de innovaciones para avanzar hacia la definitiva independencia de América Latina.
Aunque agresivas campañas de propaganda pretenden que, en la Venezuela bolivariana, los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad –verificable por cualquier testigo de buena fe– es que apenas un 10% de las emisoras de radio son públicas, el resto, o sea el 90%, son privadas. Y únicamente el 12% de los canales de televisión son públicos, el resto, o sea un 88%, son privados o comunitarios. En cuanto a la prensa escrita, los principales diarios El Universal y El Nacional, son privados y sistemáticamente hostiles al Gobierno.
La gran fuerza del Presidente Chávez es que su acción concierne ante todo a lo social (salud, alimentación, educación, vivienda), lo que más interesa a los venezolanos humildes (75% de la población). Consagra el 42,5% del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Ha dividido por la mitad la tasa de mortalidad infantil. Erradicado el analfabetismo. Ha multiplicado por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65.000 a 350.000). Venezuela es hoy el segundo país de la región con mayor número de estudiantes matrículados en educación superior (83%), detrás de Cuba pero delante de Argentina, Uruguay y Chile; y es el quinto a escala mundial superando a Estados Unidos, Japón, China, Reino Unido, Francia y España.
El gobierno bolivariano ha generalizado la sanidad y la educación gratuitas; ha multiplicado la construcción de viviendas; ha elevado el salario mínimo (el más alto de América Latina); ha concedido pensiones de jubilación a todos los trabajadores (incluso a los informales y a las amas de casa) y a todos los ancianos pobres aunque nunca hayan cotizado; ha mejorado las infraestructuras de los hospitales; ofrece a las familias modestas alimentos, mediante el sistema Mercal, un 60% más baratos que en los supermercados privados; ha limitado el latifundio a la vez que favorece la producción del doble de toneladas de alimentos; ha formado técnicamente a millones de trabajadores; ha reducido las desigualdades; ha rebajado en más del triple la pobreza; ha disminuido la deuda externa; ha acabado con la antiecológica pesca de arrastre; ha impulsado el ecosocialismo...
Todas estas acciones, llevadas a cabo desde hace casi 14 años de manera ininterrumpida, explican el apoyo popular a Chávez, el cual promete en su campaña: “Todo lo que hemos hecho es pequeño con respecto a lo que vamos a hacer”.
He sido testigo de que millones de personas humildes lo veneran como a un santo. Él –que fue un niño muy pobre, vendedor ambulante de dulces por las calles de su pueblo–, repite con calma: “Soy el candidato de los humildes, y me consumiré al servicio de los pobres”. Seguramente lo hará. Una vez, la escritora Alba de Céspedes le preguntó a Fidel Castro cómo podía haber hecho tanto por su pueblo: educación, salud, reforma agraria, etc. Y Fidel simplemente le dijo: “Con gran amor”. A propósito de Venezuela, Chávez podría responder lo mismo. ¿Y qué contestarán los electores venezolanos? Respuesta el 7 de octubre.
Notas:(1) Sólo perdió, por ínfimo márgen, el referéndum del 2 de diciembre de 2007 sobre un “proyecto de reforma constitucional”.
(2) Además de Hugo Chávez, otros seis candidatos se presentan a las eleciones del 7 de octubre: Henrique Capriles Radonski, por Mesa de la Unidad (MUD), Orlando Chirinos, por el Partido Socialismo y Libertad (PSL), Yoel Acosta Chirinos por el partido Vanguardia Bicentenaria Republicana (VBR), Luis Reyes Castillo por la “Organización Renovadora Auténtica” (ORA), María Bolívar por el Partido Democrático Unidos por la Paz y la Libertad (Pdupl) y Reina Sequera por el partido Poder Popular (PP).
(3) Léase Gilberto Maringoni, “En Venezuela, Chávez sigue favorito”, Le Monde diplomatique en español, mayo de 2012. Léase también: Romain Mingus, “Henrique Capriles, candidat de la droite décomplexée du Venezuela”, Mémoire des luttes, 28 de febrero de 2012. http://www.medelu.org/Henrique-Capriles-candidat-de-la
(4) Fue cofundador de su rama venezolana.
(5) Lula le envió, el pasado 6 de julio, a Chávez, un mensaje público en el que le aportó pleno apoyo en su campaña electoral, afirmando: “Tu victoria será nuestra victoria”.
(6) A mediados de julio pasado, las principales encuestas de opinión daban un ventaja a Chávez de entre 15 a 20 puntos sobre el candidato de la derecha Henrique Capriles.
(7) Propuesta del candidato de la patria Comandante Hugo Chávez para la gestión bolivariana socialista 2013-2019, Comando Campaña Carabobo, Caracas, junio de 2012.
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