jueves, 8 de noviembre de 2012

Comunicación y revolución


María de la Linares
Al foro celebrado en la Unearte le faltó espacio. Los organizadores fueron pesimistas al calcular la gente que asistiría a una convocatoria sobre un tema que, por trillado, parecía calichoso. Pero como quiera llevamos largos catorce años discutiendo sobre política comunicacional, el entusiasmo manifestado por el público que se aglomeró a las puertas y no alcanzó a entrar, evidencia una sed enorme de información.

Lamentablemente, nos contamos entre quienes sólo alcanzamos a ver fracciones por televisión. Pero lo que escuchamos nos bastó para sentir que un aire fresco está entrando por la ventana, señal de que tal vez ahora sí logremos alcanzar el preciado objetivo de que todos sepamos lo que estamos haciendo. Sería mezquino desconocer lo que se ha hecho hasta ahora, los esfuerzos de tantos colegas que han intentado enderezar la mesa, la cantidad de recursos que se han invertido para modernizar los medios del Estado, la enorme pila de libros publicados, de emisoras comunitarias fundadas, de periodiquitos circulando. Ese trecho recorrido no se debe perder de vista, pero hay que revisarlo, evaluarlo, auditarlo, para saber si se corresponde con las necesidades de los usuarios, que son el pueblo todo.

Hemos vivido, hasta ahora, con la hegemonía de los medios convencionales de comunicación a cuestas. Es un lastre que ha sido muy pesado, sobre todo porque ha remado en contra de la corriente revolucionaria, aún a sabiendas que negarle información al soberano, va contra el principio fundamental que le da vida a un MCS. Por eso vimos con mucho agrado a un gentío pujando por hacerse de un micrófono y contar su pequeña historia, la de su comunidad, la de un colectivo que no tiene quien lo escuche, pero que logró hacerse presente en ese auditorio para clamar por tener voz.

Fue una reunión de una hermosa horizontalidad, informal, sin mucho protocolo, como deberían ser los espacios y los encuentros entre personas que intentan forjar un mundo diferente. Ojalá ese despojo de paltó y corbatas, de maquillajes, donde se privilegie el fondo por encima de las formas, el contenido del discurso por encima de la escenografía, vaya llegando poco a poco a los medios del Estado y se comiencen a construir espacios de información, opinión y entretenimiento originales, no malas copias de lo que nos viene enlatado, sino versiones criollas de nuestro propio existir. No es nada fácil la tarea. En el camino de la colonización cultural, hemos perdido buena parte de nuestra identidad y con ella el amor por lo nuestro, por nuestras tradiciones, por nuestra música.

Hemos caído fácilmente en la trampa de los clichés de belleza, en las siliconas, en la información a lo CNN, en los presentadores bonitos y damas bien peluqueadas. Faltan negros e indios en los escenarios de nuestra televisión. A las emisoras de radio les son insuficientes los teléfonos para atender a tanta audiencia que quiere manifestarse. Es indispensable que el Correo del Orinoco llegue hasta nuestras fronteras y deben existir tantos diarios “Ciudad Caracas”, como capitales tiene el país. Falta saber si los medios comunitarios realmente atienden necesidades de información de los colectivos para los cuales fueron creados y si se canalizan adecuadamente sus inquietudes. En fin, falta espacio para un tema tan apasionante. Pero, bien, vamos bien.

Obama: malo pero no el peor


Atilio Borón
Rebelión
Escasamente la mitad de la población mayor de 18 años (lejos del record de la elección de John F. Kennedy, en 1960: 62.8 por ciento) se acercó el martes a las máquinas de votar para enfrentar un cruel dilema: ¿a quién elegir? Haciendo a un lado la retórica de ambos candidatos y las inverosímiles promesas reiteradas por sus comandos de campaña la elección era entre el malo y el peor.

El malo porque, como lo demuestran fehacientemente las estadísticas oficiales, la situación de los asalariados que constituyen la vasta mayoría de la población de Estados Unidos no sólo no mejoró sino que, por comparación con sus conciudadanos más ricos, se empeoró sensiblemente. Un ejemplo basta y sobra: según la Oficina del Censo en el 2010 el ingreso de una familia promedio fue de 49.445 dólares, o sea, un 7.1 por ciento debajo de la cifra de 1999.

Y, debido a la profundización de la crisis económica general, en los dos años posteriores esta tendencia lejos de revertirse se acentuó. Si tal como lo hicieran en generaciones anteriores esa familia quisiera enviar a uno de sus dos hijos a cursar una maestría, por ejemplo, en la Harvard Kennedy School , debería afrontar un costo total (matrícula más seguro médico, más alojamiento y alimentación) de 70.802 dólares anuales, lo que explica el fenomenal endeudamiento de la familia tipo en los Estados Unidos y el hecho de que cada vez queden menos estudiantes norteamericanos en las universidades de élite de ese país.

 Pero aquel promedio es engañoso, porque la familia tipo afroamericana tiene, según el mismo organismo oficial, un ingreso medio de 32.068 dólares, y los latinos de 37.595. Si unos y otros esperaban más de un presidente afroamericano sus esperanzas se desvanecieron durante el primer turno de Obama.
Por eso decimos que eligieron al malo que rescató bancos, fondos de inversión y grandes oligopolios -cuyos CEOs siguieron cobrando decenas de millones de dólares al año por sueldos, premios, compensaciones, bonos y otras triquiñuelas por el estilo- mientras que el salario por hora de los trabajadores permanecía, ajustado por inflación, en los niveles de finales de la década de los setentas.

En términos prácticos: ¡más de treinta años sin un aumento efectivo de la remuneración horaria! Ni hablemos de otras acciones del insólito Premio Nobel de la Paz, tales como escalar hasta lo inimaginable la política pergeñada por George W. Bush de asesinatos selectivos mediante la utilización de drones (en países con los cuales Estados Unidos ni siquiera está en guerra, como Paquistán, Palestina y Yemen); el vil linchamiento de Khadafi; el mafioso asesinato de Osama bin Laden frente a su familia, al estilo de la masacre perpetrada por Al Capone y sus muchachos la noche de Saint Valentine de 1929 en Chicago; el desenfreno del espionaje interno y externo y la intercepción de correos, mensajes de texto y telefonemas sin ninguna orden judicial denunciada por la American Civil Liberties Union entre otras bellezas por el estilo.

Pero si Obama era la opción mala, Romney era mucho peor. El primero es un representante del capital, pero el segundo es el capital, y en sus versiones más degradadas y fascinerosas. Sus vinculaciones con los fondos buitres, entre ello uno que acosa a la Argentina, son bien conocidas; su absoluto desprecio por la suerte de los trabajadores de su país fueron inocultables. Fulminó con una crítica racista y clasista al 47 porciento de la población que “no paga impuestos” y cree que el gobierno debe ofrecerle gratis salud, educación, vivienda y comida. Este comentario, tan absurdo como incorrecto, empíricamente hablando, fue agravado por Paul Ryan, su candidato a vicepresidente impuesto por el Tea Party.

En su delirio reaccionario Ryan llegó a decir que la “red de seguridad social” que hay en Estados Unidos se había convertido en una cómoda hamaca en donde los pobres dormían una plácida siesta confiados en que el Big Government vendría a satisfacer sus necesidades.

Como si lo anterior no fuera suficiente Romney se encargó de decir que reduciría aún más el impuesto a los ricos (pese a que varios de ellos, como el multimillonario Warren Buffet, confesaron que era ridículo e inmoral pagar, en proporción, menos impuestos que sus empleados) y que apoyaría sin titubeos a las fuerzas del mercado, al paso que hizo reiteradas declaraciones que evidenciaban un desbordante belicismo en el plano internacional. Rusia fue caracterizada como “enemigo número 1” de Estados Unidos, insinuó que lanzaría una guerra comercial con China (lo que hubiera provocado una verdadera debacle en su país) y amenazaba con promover acciones militares más enérgicas contra Irán, Siria, Cuba y Venezuela.

 En fin, lo que se dice un verdadero monstruo político ante lo cual el reticente electorado norteamericano optó, si bien a regañadientes, por el malo, convencido de que el otro representaba lo peor en su forma químicamente pura.

Nicolás Rodríguez, "Gabino", habla desde las montañas colombianas sobre los diálogos de paz


Benito Pérez
Le Courrier

Le Courrier: Las FARC - EP han entablado un dialogo con el gobierno el 15 de octubre en Oslo. ¿Cuál es la posición del ELN frente a ese proceso?
Desde las montañas colombianas, le extendemos a usted nuestro saludo, igual que a los integrantes de ese importante medio de comunicación y por su intermedio al pueblo y gobierno de Suiza, interesados en la paz para nuestro país.

La Instalación  de la mesa de diálogos entre las FARC y el gobierno colombiano en Oslo Noruega, nos merece, todo el reconocimiento y le auguramos los mayores éxitos, como esfuerzo de dos partes contendientes en la búsqueda de la paz para Colombia. 


Le Courrier: Tiene hoy el ELN contactos con el gobierno para abrir un proceso similar? ¿Podría incorporarse rápidamente el ELN en la mesa de dialogo? ¿Cuáles son las relaciones entre las FARC - EP y ELN?

Nicolás Rodríguez: Cuando en días pasados el presidente Santos anunció el desarrollo de conversaciones con las FARC, invitó públicamente al ELN a iniciar conversaciones, de lo cual hemos tomado atenta nota, toda vez que desde hace más de 20 años, hemos estado abiertos a buscar una salida incruenta al conflicto social y armado de Colombia. Por tanto la disposición del gobierno a atender la solicitud reiterada de la insurgencia y de diversos sectores de la sociedad colombiana para buscar salidas dialogadas, es bienvenida.
Es posible que a futuro, las conversaciones del gobierno que se han iniciado con las FARC y la que se establezcan entre el ELN y el gobierno, puedan llegar a coincidir en la misma mesa, nosotros pensamos que ello sería importante. 

En casi todos los puntos de la agenda y propósitos que ha plantado las FARC para dialogar con el gobierno tenemos coincidencias, así como también en las razones de la lucha y los objetivos de ella tenemos grandes identidades. La reciente declaración conjunta de nuestras dos organizaciones así lo demuestra.

Le Courrier: ¿Cuáles son las condiciones principales, técnicas, políticas y militares para que el ELN participe en esa mesa?

Nicolás Rodríguez:  Es difícil precisar detalles, son asuntos más de tipo específico que se pueden ir construyendo sobre realidades concretas, donde las partes van analizando que es lo más aconsejable para que el proceso ande.

P- Quién debe formar parte de esa mesa? Qué papel pueden jugar las organizaciones populares?

Nicolás Rodríguez: El conflicto interno que padece Colombia, es de carácter económico, político y eminentemente social; la injusticia, la represión y la desigualdad social originó el levantamiento armado de importantes sectores de la juventud colombiana, en los años 60 del siglo anterior.

Una mesa que se plantee la paz y no tenga en cuenta la participación activa de los sectores sociales, principalmente los populares y de clase media que no se sienten representados por el gobierno, no será exitosa porque la esencia del conflicto interno colombiano no es solamente militar y la existencia de la insurgencia. 

Colombia vive una crisis profunda en todos los ordenes, está profundamente afectado el tejido social, se necesita una salida consensuada, solo eso es garantía para la paz, de allí la importancia que en la mesa haya participación de la sociedad como en efecto lo plantaron las organizaciones populares y sociales, en las jornadas de lucha este mes de octubre. 

Le Courrier: ¿Está dispuesto el ELN a liberar sus presos y renunciar a otras detenciones?

Nicolás Rodríguez: El sostenimiento de una fuerza alzada en armas es altamente costoso, aun en las condiciones modestas en que vivimos y soportamos, desde hace casi medio siglo, el permanente asedio del ejército más numeroso y sanguinario del continente. Por ello las fuentes de financiamiento que nos hemos ingeniado, no pueden modificarse a menos que en la misma mesa de dialogo se llegue a acuerdos que permita modificaciones, sin que ello atente contra nuestro sostenimiento y seguridad.
En lo referente a las retenciones debo hacer una aclaración: varias bandas delincuenciales, los paramilitares y agentes del Estado, delinquen a nombre de la insurgencia y varias retenciones las hacen a nombre del ELN, por eso las cifras que se atribuyen a nuestra organización no tienen bases reales.

Le Courrier: ¿Este diálogo puede convertirse en negociación y abrir el camino a la paz?

Nicolás Rodríguez: Aspiramos que así sea, es un clamor de casi todas y todos los colombianos. Sin embargo hay muchas dificultades empezando por abismales diferencias entre lo que significa la paz para la oligarquía y su gobierno, y la insurgencia. Ellos quieren la desmovilización y el desarme, el ELN busca un camino hacia la justicia y equidad social, la democracia y la soberanía. 

Si ese camino se abre y el pueblo puede alcanzar sus reivindicaciones por la vía política sin que se le asesine, se le encarcele, se le expulse de sus territorios o del país, llegará el momento en que las armas sobran porque nadie preferirá la lucha y la resistencia armada si las metas se logran por las vías institucionales.

Si el empeño del gobierno persiste en la desmovilización y el desarme, el proceso puede fracasar; pues la oligarquía no puede pretender lograr en la mesa, lo que no ha logrado en 48 años de guerra contra la insurgencia y el pueblo. 

Le Courrier: A qué condiciones? ¿Cuáles serán los puntos claves para el ELN de cara a renunciar a las armas?
Nicolás Rodríguez: Ya le decía que si en Colombia hubiese garantías para que la lucha política de las masas, alcanzara sus objetivos, la lucha armada no tendría validez y nadie recurriría a ella. Pero esto aun no es así y tampoco se lograra por un decreto o porque se firme un documento, donde se diga que a partir de la fecha hay garantías.

Desafortunadamente las experiencias en ese sentido son nefastas, porque luego de firmados los acuerdos se ha asesinado a los luchadores firmantes.

Le Courrier: No hay paz sin justicia: cómo juzgar los crímenes del gobierno y de todos los actores armados?

Nicolás Rodríguez: Nuestro último congreso ratificó la justeza del reclamo de todas las víctimas para esclarecer la verdad, la justicia y la reparación. Se sobre entiende que el Estado colombiano tiene obligación de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos en condición de tales, esto hace que sobre ellos recaiga la principal responsabilidad de las víctimas, mucho mas cuando existe una practica sistemática de terrorismo de Estado constatado por cientos de organizaciones de Derechos Humanos nacionales y extranjeras. En este aspecto está comprobado que fue el mismo Estado el que gestó en Colombia el paramilitarismo como maquina de asesinar la oposición política evitándole al Estado asumir la responsabilidad de innumerables crímenes, incluidas masacres horrendas.

El que exista alrededor de un centenar de miembros del congreso colombiano judicializados por sus relaciones con estas actividades criminales, así como militares, policías y empresarios incluidas empresas extranjeras, corrobora mis afirmaciones.

Nicolás Rodríguez
Nosotros hemos reconocido públicamente errores cometidos, que han costado la vida a personas civiles; pero tenemos que decir nuevamente, que han sido errores de individuos y no definiciones que haya tenido el propósito de causar daño a la población  porque, por esencia somos luchadores por sus intereses y no sus enemigos.

Nuestro accionar militar es contra unas fuerzas armadas y policiales que nos persiguen, enfrentan y combaten, con ellos combatimos guiados por principios del Derecho internacional Humanitario.  
Le Courrier: ¿Por qué imaginar que la paz está más cerca hoy? ¿Es el efecto del debilitamiento militar de las guerrillas o han cambiado las condiciones políticas? ¿Es Santos un político de confianza?

Nicolás Rodríguez: Nosotros reconocemos la decisión del presidente Santos de dialogar con la insurgencia, asunto solicitado por varios sectores sociales, diversas organizaciones nacionales y extranjeras y por la insurgencia misma, esto sin duda es un avance. 

Sin embargo es necesario entender que cuando se habla de paz, esta no se entiende de la misma manera, los dueños del poder en Colombia piensan que la paz equivale a que la insurgencia se desmovilice y desarme, para que nada cambie y el país siga igual. Las mayorías del país y la insurgencia piensan que, la paz son cambios sustanciales que resuelvan las causas que originaron el conflicto y mientras esto no se resuelva no existirá paz en Colombia.

El anuncio a dialogar es importante, pero no alcanza a ser indicativo que se abrió el camino hacia la paz. La crisis social va mucho mas allá de la existencia de la insurgencia; Colombia es, después de Haití, el segundo país mas desigual del continente y sus instituciones ocupan un alto y deshonroso lugar por corruptas, el mayor número de muertos no los produce el conflicto armado e insurgente sino la delincuencia y la violencia social generalizada. En el campo, el Estado solo hace presencia con sus fuerzas represivas y el descontento popular se enfrenta con represión y no con soluciones a sus peticiones.

Las reformas del presidente Santos son más publicidad que realidad y no resuelven el tamaño de los problemas, las cárceles están atestadas de presos políticos y presos de conciencia que fueron detenidos por disentir del régimen, los servicios públicos de obligación del Estado fueron privatizados. 

Si un proceso de paz no asume estas urgencias, la paz será una quimera y una expectativa que se trunca de nuevo.
Nunca el gobierno ha reconocido que la insurgencia es fuerte, siempre han dicho que somos muy débiles y que no representamos ningún peligro, aun así Colombia tiene las Fuerzas armadas más numerosas, mejor dotadas militar y tecnológicamente en  Latinoamérica. Si somos tan débiles, ¿no es esto un contrasentido? El presidente Santos es un fiel representante de la clase dominante colombiana, sin duda su clase confía en él y nosotros lo consideramos enemigo del pueblo y los revolucionarios, por ello el dialogo es entre bandos opuestos y no entre amigos. 

Le Courrier: El gobierno sigue en manos de la derecha. ¿Será la paz la victoria de las multinacionales y los terratenientes?

Nicolás Rodríguez: No tenemos duda de que la paz que quiere la oligarquía colombiana es la tranquilidad y seguridad para seguir imponiendo su dominación que les permita acumular más riqueza. La paz que quieren las mayorías y la insurgencia es justicia y equidad social, es democracia y soberanía; son dos visiones de paz contrapuestas, por lo que es complicado llegar a acuerdos. Aun con esos enormes retos, estamos dispuestos a dialogar buscando un punto de encuentro para iniciar el camino de una solución incruenta para Colombia.

Le Courrier: Los paramilitares siguen activos en Colombia. ¿Cómo evitar que vuelvan a ocurrir masacres como la de la UP?

Nicolás Rodríguez: Ese es un asunto crucial en las discusiones. Ni el paramilitarismo ni el terrorismo de Estado está desactivado sino intacto, por eso decimos que el gobierno no puede dar garantías a la oposición para que esta desarrolle su actividad política pues esas garantías no dependen de que se haga un acuerdo ni se firme un documento, se trata de desandar practicas delictivas cometidas por el Estado mismo y en esto no podemos llamarnos a engaños. 
Dicen que arreglar los problemas demora tanto como su existencia misma, por eso el problema no se subsana porque se firme un documento de compromisos o buenas intenciones. 

Le Courrier: ¿Se ven ustedes con posibilidades de llegar al poder en unas elecciones democráticas antes de 10 años?

Nicolás Rodríguez: No nos atrevemos a hacer estos cálculos, sería demasiado apresurado.

Fuente: http://www.lecourrier.ch/103079/l_autre_guerilla_colombienne_pourrait_rejoindre_le_dialogue_de_paix

Los “rebeldes” sirios respaldados por EE.UU. sumidos en el caos


Bill Van Auken*
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens.

Cuatro días de reuniones en Doha, capital de Catar, de elementos respaldados por Occidente que apoyan el derrocamiento del gobierno sitio, comenzaron en una situación caótica el domingo, después de la demanda de la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, de una reorganización dentro de la así llamada dirigencia rebelde.

Clinton dio a los opositores sirios su aviso de despido el miércoles pasado, declarando que descartaba a la dirigencia que EE.UU. había apoyado previamente por ser una pandilla de exiliados irrelevantes que no han puesto un pie en Siria durante décadas e insistió en que Washington quiere conectarse con los que “combaten y mueren” en la guerra civil que hace estragos dentro del país en Medio Oriente.
En realidad, ha quedado en claro que EE.UU. se propone componer una dirigencia “respetable”, con representantes de los diversos grupos religiosos y étnicos que componen la población siria a fin de disfrazar mejor el amargo carácter sectario del conflicto avivado por Washington, así como el papel crecientemente destacado jugado por milicias islamistas conectadas con al Qaida.

Las conferencias en Doha comenzaron con una reunión del CNS (Consejo Nacional Sirio), patrocinado por la Liga Árabe y la monarquía suní de Catar, que debía incorporar a nuevos miembros en un esfuerzo por evitar el intento de EE.UU. de privarlo de su franquicia como oposición siria respaldada por los imperialistas. Dominado en gran parte por la sección siria de la Hermandad Musulmana, el CNS indicó su profundo desacuerdo con la acción de EE.UU., sin aclarar al principio si simplemente la rechazaría o regatearía por un mejor acuerdo con Washington.

El Departamento de Estado de EE.UU. ha indicado que está dispuesto a ofrecer al CNS 15 escaños en la dirigencia de 50 miembros del nuevo frente que está siendo amañado por Washington. Llamado Iniciativa Nacional Siria (INS), se supone que este nuevo frente se reúna en Doha el miércoles y el jueves.
Según informes de prensa, el jefe del CNS, Abdelbaset Sieda, ha rechazado la propuesta de EE.UU. argumentando que su Consejo Nacional Sirio debiera tener por lo menos un 40% de los sitios en la nueva Iniciativa Nacional Siria.

Al anunciar el cambio en la política de EE.UU. durante una conferencia de prensa en Croacia, Clinton dejó en claro que Washington está seleccionando cuidadosamente una dirigencia siria que se propone instalar como gobierno de transición que serviría como títere de EE.UU. El Departamento de Estado, reveló, ha “recomendado nombres y organizaciones que cree que deben ser incluidos en cualquier estructura de dirigencia”.

Al parecer el anuncio sorprendió a los aliados de Washington. “El gobierno de EE.UU. no dio ninguna información anticipada de su intención de renunciar al consejo como el principal grupo aglutinador, dijeron diplomáticos de tres países”, informó McClatchy Newspapers el lunes. “Dijeron que sus gobiernos supieron de la iniciativa por informes en las noticias”.

Un diplomático occidental citado por McClatchy cuestionó la cordura de las observaciones de Clinton sobre la selección de los individuos y de las organizaciones que serán incluidas en la nueva dirigencia. “Los sirios dirán que los estadounidenses están imponiendo los nombres”, dijo. “Y no estoy seguro de que los estadounidenses propondrán a la gente adecuada”.

Turquía, que ha jugado un papel importante en el suministro de armas, entrenamiento militar, bases y otro tipo de apoyo a los así llamados rebeldes, se apresuró a responder al giro estadounidense, convocando para el viernes en Ankara a una reunión de dos horas entre el ministro de Exteriores, Ahmet Davutoglu, y la dirección del CNS.

No es evidente si el gobierno islamista suní en Ankara y la monarquía suní en Catar, que según las informaciones ha suministrado grandes cantidades de armas a milicias islamistas que combaten dentro de Siria, están de acuerdo con la acción de EE.UU.

La creación, impulsada por EE.UU., de la nueva Iniciativa Nacional Siria también ha sido bautizada como “plan Riad Seif”, según el principal individuo propuesto por el Departamento de Estado para dirigirla.
Seif es un capitalista sirio que comenzó como fabricante textil antes de obtener la franquicia de Adidas en Siria en los años noventa. Trató de formar un partido burgués como alternativa para los gobernantes baasistas y se indispuso con el régimen de Asad al cuestionar un acuerdo que colocaba a la principal compañía de teléfonos móviles del país en manos de un miembro de la familia Asad.

Como dejan en claro los cables clasificados de la embajada publicados por WikiLeaks, Seif tuvo reuniones regulares con funcionarios de la embajada de EE.UU. en Damasco para informarlos sobre sus propias actividades así como para suministrar su evaluación del suceder dentro del régimen de Asad. En otras palabras, es el hombre de Washington.

En su declaración de la semana pasada, Clinton emitió su ultimátum al CNS, declarando que “ya no puede ser visto como el dirigente visible de la oposición”.
Esta curiosa selección de palabras sugiere que se necesita una dirigencia “visible”, que sea secular, sólidamente burguesa y orientada hacia Occidente, para que sirva de fachada para las verdaderas fuerzas que libran la guerra por el cambio de régimen dentro de Siria, que son cada vez más sectarias e islamistas, incluyendo a una gran cantidad de combatientes extranjeros vinculados a al Qaida que han llegado al país desde Iraq, Libia, Arabia Saudí, Argelia, Chechenia, y otros sitios.

Esta dirigencia “visible” lograría que fuera más factible desde el punto de vista político que Washington intervenga de un modo mucho más directo en la guerra en Siria una vez que hayan pasado las elecciones presidenciales en EE.UU.
El gobierno ruso atacó la convocatoria del nuevo frente opositor en Doha, declarando que Washington está violando un acuerdo alcanzado en Ginebra el verano pasado que compromete a todas las partes a que busquen un fin de los combates y una transición negociada hacia un nuevo gobierno en Siria.

El ministerio de Exteriores ruso acusó el lunes al Departamento de Estado de haber emitido “órdenes directas sobre lo que debe hacer la oposición siria para formar un ‘gobierno en el exilio’ y sobre quién debe formar parte de un tal gobierno”.

Mientras Washington trabaja para establecer su nuevo frente de oposición en Doha, la cruel guerra civil que está fomentando dentro de Siria continuó y desmintió toda la jerga de preocupación humanitaria y transición democrática.

Un coche bomba estalló el lunes en un sector densamente poblado en Damasco, matando a 11 personas e hiriendo a por lo menos dos docenas más, muchas de ellas gravemente. Las víctimas incluían a mujeres y niños. Otro atacante suicida atacó en Hama. La agencia oficial estatal de noticias, SANA, informó que dos civiles fueron muertos en la explosión y otros 10 heridos en un ataque contra una agencia de desarrollo dirigida por el gobierno. Fuentes de oposición afirmaron que habían atacado un puesto avanzado de las fuerzas de seguridad sirias y matado a 50 personas.

En un tercer ataque, dos personas fueron muertas cerca de Damasco por una bomba al borde de la ruta.
La ola de ataques habría sido denunciada por Washington como terrorismo si hubiera tenido lugar en otro sitio de la región, pero en Siria semejantes ataques cuentan con el apoyo de EE.UU.

Tienen lugar después de la masacre del jueves pasado de por lo menos una docena de soldados sirios capturados por milicianos islamistas en las afueras de Saraqeb en el noroeste de Siria. Un vídeo descriptivo de la matanza subido a los medios sociales el mismo día muestra a los milicianos golpeando y pateando a soldados heridos que suplican que les perdonen la vida. Gritándoles “perros de Asad”, los amontonaron y los ejecutaron con fuego de rifles automáticos.

*Bill Van Auken es un político y activista estadounidense del SEP (Socialist Equality Party), de tendencia trotskista. Fue candidato a las elecciones presidenciales estadounidenses de 2004.    

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Comunas o comunismo?


Maruja Romero Yépez

Esta pregunta adecuada al momento político que vive el país, es formulada por el profesor Emeterio Gómez en El Universal del 4-11-2012. La respuesta viene envuelta en su interpretación sobre la filosofía, el capitalismo y el desarrollo de la sociedad occidental. De plano se invalidan las comunas y su conformación. Se señala que el gobierno para no hablar de Comunismo trata de edulcorarlo con el planteamiento comunal, pero que ambas propuestas son inviables, utópicas e ilusas. Explicará sus razones y señalará su alternativa que nosotros consideraremos a continuación.

La propuesta alternativa no es ni socialismo, ni comunismo, ni comunas sino Capitalismo Solidario. Se trata de conectar capitalismo y política con una base moral religiosa para así enfrentar la crisis ética de occidente. Aspecto analizado en otros artículos y que nosotros no detallaremos para focalizarnos en lo que nos interesa.

El autor reconoce las tendencias autoritarias en las transnacionales capitalistas y supone que la forma de frenarlas es crear un capitalismo popular: de microempresas, buhonería y mediana empresa, todos con una base religiosa profunda con lo cual se matarían dos moscas de un solo trancazo: autoritarismo transnacional y la crisis ética occidental. El profesor lo explica al final de este artículo, supone él que el capitalismo, como modelo de sociedad, no tiene que centrarse en el mercado y la tasa de ganancia, (como decir que puede existir agua sin Hidrógeno ni Oxígeno), sino que puede asumir la moralidad y avanzar hacia el Capitalismo Solidario.

Por otra parte, las razones por las cuales, para el autor, la propuesta del socialismo y de las comunas es inviable, utópica e ilusa, consisten en que una sociedad en la cual hayan desaparecido las contradicciones y confrontaciones, una sociedad sin luchas de clases y explotación en donde cada quien reciba un ingreso según sus necesidades; esa es una utopía tonta: “Porque la Moral actual no tiene ninguna posibilidad de imponerse sobre la animalidad y el egoísmo.” Y eso es así porque el ser humano no ha logrado desarrollar su dimensión ética.

Ahora debemos preguntarnos; si la falta de la dimensión ética imposibilita que pueda avanzar la propuesta Socialista, cómo sí puede avanzar la propuesta de Capitalismo Solidario, porque se trata del mismo ser humano en el cual no se ha desarrollado, según el autor, esa dimensión ética. No vamos a suponer que al profesor Gómez se le pase esto por alto, creemos que soluciona este terrible escollo al introducir el factor religioso en su propuesta, lo cual proveerá los elementos para poder asumir la moralidad que posibilitaría el avanzar en la vía correcta. Es decir no hay forma de introducir la moralidad por la vía de la Razón, por ello hay que trabajar por la vía de la religiosidad. Esto crea problemas de índole práctica que nos son de fácil solución, pero avancemos.

Sabemos, por el desarrollo de la historia que el autoritarismo transnacional es parte fundamental del capitalismo, su visión del mundo y su forma de interacción, no se quita y se pone, es esencia del mismo. Eisenhower lo señalaba, en relación a la maquinaria de guerra, hace cincuenta años, y ese señor no era comunista. Por otra parte, en lo que respecta a la base moral; convertir al capitalismo en solidario, “Un Modelo de Sociedad centrado en el egoísmo individual y en la imposibilidad de incorporar a nuestro espíritu la Dimensión Moral” eso sí es verdad que ni como acto de fe; Dios en la tierra haría desaparecer al capitalismo como la peor de las plagas creadas por el hombre. Cómo superar con religión, algo que es la esencia misma de una concepción, cómo puede asumirse una solidaridad en la cual no se piensa y que retrotraería al capitalismo actual transnacional a etapas ingenuas. Todas estas son preguntas sin respuestas por parte del autor, aunque señala como ya lo dijimos al principio, que sí se puede asumir la moralidad para avanzar, muy poco a poco, al Capitalismo Solidario.

Es interesante reiterar, para que quede claro, que en el caso del capitalismo sí se puede pensar en asumir la moralidad a través de la religión. En el caso del socialismo se supone y se determina que es imposible, de alguna manera mágica, que él no explica; no sólo es que es imposible aceptar la moral sino que la única forma de imponerla es a través de una dictadura totalitaria y militar, recurso que le sale a la mano por semejanzas con pasados capítulos de la historia.

Así pues, el artículo debería tener otro nombre, pero este asusta a la mayoría de las personas al relacionar las comunas con el comunismo, deja supuesto dos asuntos: lo iluso del desarrollo comunal por las razones de la imposibilidad de imponer la Moral, hecho presente tanto en el Capitalismo como en el Socialismo, pero que tienen una suerte de viabilidad alternativa, creada por el autor, en aquel y no así en este, viabilidad posible a través del desarrollo del Capitalismo Solidario, planteamiento que nosotros suponemos es una salida más que imposible y sin asidero real ni social.

Las comunas son una propuesta para el fortalecimiento y el crecimiento del socialismo en la búsqueda de la sociedad austera, sustentable, solidaria que daría paso a la sociedad socialista. No se comprende cómo se descartan, en el mismo plano en el cual se descarta el socialismo como utopía tonta. De hecho es un descartar conveniente para el autor, así elimina, discursivamente, la dimensión que estas proporcionarían creando la conciencia necesaria para una salida revolucionaria pacífica. Al descartar las comunas el autor afianza su conclusión, de que la única forma de alcanzar el socialismo es a través de una dictadura totalitaria y criminal. Aspecto que ya hemos discutido en otro lugar y que damos por negado.

Existe, y cada vez más, la conciencia de muchos por una vida más digna y que será está conciencia acrecentada y practicada en planteamientos como la democracia participativa y protagónica, las comunas y la participación comunal, la que posibilitará la creación en revolución, del socialismo como posibilidad real de vida, en paz. Que nadie se equivoque.


marujaromeroyepez@gmail.com

Reflexiones sobre la Agenda de La Habana IV


Piden al Gobierno que aclare cómo va a asegurarse la participación popular en el diálogo


Delegación de Paz de las FARC-EP

Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL)

“No puede haber república donde el pueblo no esté seguro del ejercicio de sus propias facultades”
Simón Bolívar.


En el “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, las partes hemos convenido atender el gran clamor de la población por la paz, tomando en consideración que su construcción es asunto de la sociedad en su conjunto. Por ello, “la participación de todos, sin distinción, incluidas otras organizaciones guerrilleras, a las que invitamos a unirse a este propósito...”, ha sido colocado como aspecto central del ropaje democrático que debe tener el proceso que iniciará sesiones el 15 de noviembre en la Habana (Cuba).

Que atino este, el de no considerar que los problemas de la guerra y de la paz son asunto de manejo exclusivo del gobierno. Gran avance, ciertamente, en el camino de búsqueda de la justicia social y la reconciliación, sencillamente porque su esencia es la de irle abriendo campo a la democracia aún dentro del ambiente guerrerista que mantiene el régimen. Fue sensato Juan Manuel Santos cuando decidió pactar através de sus voceros “la disposición total de llegar a un Acuerdo, y la invitación a toda la sociedad colombiana...”, que debe ser la verdadera protagonista de este emprendimiento.

Este que empieza, entonces, deberá ser el momento en que el contacto con el sentir profundo de las gentes de nuestra patria, desde los más humildes, llene de juicios acertados el diálogo nacional de paz. Todos los sectores populares deben reclamar su participación y decisión dejando oir desde ya sus múltiples voces y propuestas.

Necesitamos al pueblo, al constituyente primario, definiendo la ruta del diálogo desde ya. Reiterándonos una enseñanza de Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, cuando decía que “La propiedad colectiva debe ser la regla y la propiedad privada la excepción”, para ver cómo encontramos las claves que nos permitan poner fin a la depredación desastrosa del capitalismo.

Hoy recordamos a los fundadores de la patria, como una manera práctica y sentida de traer a la memoria, con enseñanzas y luces, a alguien que además de militar en la idea de buscar con todos nuestros esfuerzos la paz, enseñaba el ideario de Rodriguez y de Bolívar en el proceso de construcción de la Nueva Colombia: el Comandante Alfonso Cano, quien hoy completó un año de haber caído asesinado después de resistir valiente con sus combatientes, a una jauría que les cercó y luego recibó la orden de eliminarles. Así lo confesó públicamente Juan Manuel Santos, admitiendo cínicamente, la comisión de un crímen de lesa humanidad: aplicar la pena de muerte; o mejor dicho, tal como lo advirtió monseñor Monsalve, obispo de Cali, asesinar a un alzado en armas, que según las propias palabras del presidente, “estaba cercado”.

El mandatario colombiano ante las cámaras del mundo, lo que ha dicho es que desde su función de Jefe de Estado decidió violar todas, absolutamente todas las reglas del derecho internacional humanitario, todas las normas que regulan la guerra y todo principio de decensia, en la medida en que previamente ha dado certeza de que en efecto era Alfonso Cano, el comandante máximo de las FARC-EP, quien adelantaba los acercamientos de paz con el gobierno. Nos preguntamos si ya sobre esto alguna autoridad judicial de orden nacional o internacional, habrá adelantado algún tipo de investigación. La situación lo amerita.

La sociedad, en movimiento y con determinación, através de diversas expresiones emerge hoy, a pesar de la guerra sucia y el terrorismo de Estado, con más fuerza reclamando sus derechos; exigiendo respeto al territorio, abnegándose por la reapropiación de su naturaleza, por la afirmación de su cultura y por la construcción de un proyecto de vida sustentable. Es hora entonces de que también en la Mesa de la Habana se le de su lugar y que Colombia toda se convierta en territorio de diálogo, justicia y reconciliación.

Así las cosas, aprovechamos esta reflexión para solicitar al gobierno se sirva explicar sin más demora los procedimientos, mecanismos, metodologías, dinámicas que posibilitarán que las expresiones diversas de la sociedad puedan desenvolver el proceso de dialogo por la paz en Colombia, con todos los recursos y garantías que ello requiera, lo mismo que se sirva dejar en claro y de manera pública, pues ya no estamos en momento secreto de exploración, los mismos elementos y sobre todo las garantías de amplitud, respeto, financiación y seguridad para los contingentes de la paz que han de llegar hasta la Habana a traer sus aportes en favor del proceso.
Fraternalmente, compatriotas

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP
La Habana, República de Cuba. Noviembre 5 de 2012.

Sede de los diálogos por la paz con justicia social para Colombia.
Fuente: http://www.anncol.eu/index.php/opinion/2012-09-09-22-19-25/236-alberto-pinzon-archivo/660-reflexiones-sobre-la-agenda-de-la-habana-iv

Marx ha vuelto


Edwin Velásquez

Está claro que esta revolución llegó con el esfuerzo de hombres y mujeres luchadores en los distintos estratos sociales de la Venezuela de Bolívar: estudiantes, campesinos, obreros, amas de casa, jóvenes y religiosos, unos guerrilleros, otros encubiertos en la sociedad, clandestinos o públicos hicieron el trabajo, generaron las condiciones para establecer una revolución, y aunque muchos digan que ellos no pudieron, hay quienes creemos que sí, porque su fuerza, a veces dispersa y sí, dividida también contribuyó al debilitamiento del bipartidismo pro-imperial de la penosa cuarta república.

Y quién diría que luego un magnifico hombre saldría de las filas de lo que hoy conocemos orgullosamente como las Gloriosas Fuerzas Armadas BOLIVARIANA, que en la cuarta, representó uno de los organismos más represores de la “democracia representativa”, y es precisamente este hombre quien aglomeró todas las fuerzas políticas y sociales, civiles y militares, y a pesar de las diferencias lógicamente existentes nos unificó en la mayor fuerza jamás pensada, el gran HURACÁN BOLIVARIANO.

Nuestro líder no podía ser menos acertado, definir al pueblo en su conjunto como sujeto histórico, elevar la conciencia antimperialista, anticapitalista y por tanto liberadora, no solamente va de la mano de nuestros principios concedidos por la historia, sino que obligatoriamente se confronta a un sistema establecido que genera las más grandes desigualdades que el mundo jamás pensó ver, y mira que tomar como bandera de una Revolución al Socialismo ha sido la invocación más certera del fantasma que antier recorrió Europa pero que hoy resurge en Venezuela, es Marx con su sonrisa que viene de la mano de nuestros Libertadores y nuestro desafío es mantenerlo vivo: comunas, soberanía, desarrollo, felicidad e independencia…, sabemos que Bolívar siempre estuvo aquí camaradas pero Marx, a tiempo, Marx ha vuelto.

edwin.bachi.velasquez@gmail.com